Como si volara.
Como si flotara.
Como si fuera libre.
Mis dedos hacen que vibre la madera bajo mis brazos.
El sonido sale y vive a través de lo que toco.
Consigo crear la vida a través del amplificador.
Consigo imitar el alma de otra persona a través de mi púa.
Tocando la guitarra soy feliz, me sumerjo en un mundo donde los sentimientos afloran.
Consigo entrar en el oído de a quien le gusta, y tocar su corazón para conectarlo con el mío.
Dejo con la boca abierta a una persona, la cual la cierra cuando sus labios conectan con los míos.
Soy capaz de parar el tiempo cuando mis dedos se deslizan por la madera.
O en su defecto soy capaz de acelerarlo hasta que las horas pasen a ser segundos.
En un acto de amor me hizo ver que es música lo que sale de mis dedos.
Que es una melodía rota lo que sale de mi voz.
Que la viola no será mi gran acompañante, pero que con la guitarra soy inseparable.
En un acto de amor, me hizo ver que la música es mi voz, que mi pasión es mi vocación.
Me agarró del clavo al que ardientemente me agarraba, para hacerme vez que hay todo un suelo por el que puedo caminar.
En un acto musical, mi amor me ayudó a ver que la música es mi otro amor, que en la guitarra plasmo mi corazón.
Que sin aun ser el mejor, lo que puedo encontrar es talento y pasión en lo que hago.
Como si volara, como si flotara, como si fuera libre.
Como si la guitarra fuera mi vía de salvación, y sus palabras y miradas de apoyo, son las barandillas que me guían hasta el corazón.
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