La redundancia de lo redundante se encuentra en los sonidos que suenan y los pensamientos que pensamos mientras escribimos y hablamos las palabras que se hablan y escriben.
La redundancia de lo redundante de aquello que se aprende una vez aprendido que el dolor que causamos duele y la alegria que generamos es generosamente alegre. Es en la historia que el historiador a descrito donde se describe la guerra en la que guerrean el benevolente bien y el malicioso mal aunque el que estudia la historia ya estudiada por los que la estudiaron antes que él, solo encontrará historia historiada por historiadores cuyo estudio de la historia ha sido malamente enseñado de mala manera por aquel que comparte la ideología compartida por otros con la misma ideología pensada antes que él.
La redundancia de lo redundante es quemarse con un café hirviendo mientras las gotas de la lluvia gotean mojando una ya mojada ventana en la que al otro lado se sientan unas acomodadas personas que hablan de cosas sobre las que charlar, piensan sobre cosas que te hacen pensar y ríen de bromas, chistes y juegos de palabras tan redundantes que parecen la música generada por un instrumento musical acústico cuando rebota a través de las paredes del mismo para sorprender con una melodía musical. Me voy del tema pero la redundancia de todo esto está en lo redundante de esa conversación donde se conversa sobre temas ya hablados y estudiados, pudiendo pasar a un libro en el cual se estudia historia de cada uno, que es a su vez el propio historiador de su obra histórica llamada la vida.
Lo mas redundante de la redundancia de lo redundante es el estar hablando de algo ya hablado otra vez con la misma persona y de la misma manera de una forma personal y de buenas maneras encontramos redundancia en lo que hacemos cada día, mientras todo lo hecho ya vuelve a ser hablado, hecho o guardado en un pequeño punto de ese libro de historia ya estudiada por cada uno.
Ni siquiera yo en mi persona me libro de la redundancia de lo redundante cuando en cada párrafo de esta pequeña historia ya historiada en esta serie de escritos que habéis leído después de yo haberlo escrito, podéis encontrar la misma frase escrita que da título a aquello que yo hablo hacia un público que lo lee, una vez ya escrito.
La redundancia de lo redundante está en ver que todo lo visto, estudiado, leído, aprendido y escrito no es mas que algo que se queda en nuestra cabeza en nuestro corazón, porque de no haberlo visto, estudiado, leído, aprendido o escrito no sería algo que redundaría nuestros pensamientos sentimientos y no haría a nosotros lo que hemos hecho de cada uno de los lectores de este escrito, que ya terminado, acaba de ser escrito.
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