Fría, transparente. insípida, sin saber si quiera que es lo que hay bajo sus pies.
Suena un fuerte estruendo y todo empieza a caer, peso muerto, frío en contra de la caída, se mantiene inerte, baja rápido a su destino, un par de minutos de caida, nada mas.
Tocó su destino. Fría gota sobre frío abrigo que cubre el torso de un joven sentado en un banco, ojos blancos y mirada perdida, buscando la sonrisa que fue perdida.
Observa la gota que resbala por la capucha del joven, y cae, lentamente hasta su mejilla, donde encuentra una lágrima, algo dolorida, le comenta que el joven perdió la sonrisa, y que en consecuencia, la liberó aquel día.
Siguió la gota su curso y tocó el suelo, muchas gotas como ella, pero ninguna que la entendiera, tras el paso por el joven, lo que veía cambiaba.
Paso a su lado un anciano, sombrero húmedo, cara arrugada y abrigo descosido. Se giró a la gota y le dijo: "¿No es maravilloso cuando hay quien está contigo?".
Siguió caminando el anciano mano al bolsillo, del que asomaba la foto, de quien en su momento caminaba de la mano.
Observó pues la gota a su alrededor mientras seguía el camino, y se encontró una figura del destino, gota cristalina que caminaba perdida, con sentimiento concentrado en su mira. Se acercó y la saludo, era su amiga, la que del joven aprendió, y siguiendo el transcurso al llegar a la alcantarilla, conversaron y se emocionaron, y el camino por el oscuro subsuelo se iluminó para los dos.
Mirada perdida del joven que quería, encontrar la forma de recuperar aquella sonrisa. Soltó la lágrima que iluminó el día, de la gota que ni se planteaba, lo que le llovía encima.
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