Del primer rasgueo a las cuerdas suena el primer acorde de sol seguido de un pequeño punteo.
Silencio momentáneo.
La mano se mueve por todas las cuerdas haciendo que suenen y paren a un ritmo imperfecto, mientras de su boca salen unas palabras, entonadas, que no afinadas pero todo eso es secundario en comparación a lo importante, lo que cuenta.
Sus palabras llegan mis oidos y su corazón se conecta con nuestro corazón. Su rota voz cubre toda la sala y su música sucia limpia nuestras almas.
De nuestras bocas salen sus letras, haciendo de todo el que esté en la sala el concierto, su boca esboza una sonrisa mientras establece contacto visual con nosotros.
El concierto acaba de darse la vuelta, puede que él este en el escenario pero el concierto lo está dando aquella gente que fue a verle a disfrutar durante una hora o dos con su persona.
El concierto llega a un punto muerto de descanso, entra la energía de su canción mas pegadiza y la balada que dedicará a quien ama. Y en ese silencio interrumpido por algún halago. Mira hacia arriba y murmura algo, luego mira al frente y con una lágrima en los ojos, se acerca al micro y justo antes de empezar la canción que emocionará a todo el que esté allí dice: "Gracias".
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