Vistas de página en total

lunes, 21 de noviembre de 2016

Música

Una cuerda frotada, la vibración se mueve por todo el instrumento extrayendo del mismo un sonido que se mete en los oidos. Primero una de aquellas cosas que llamamos notas, seguida de otra, y otra, a distintas velocidades, distintos colores, distintas alturas. Y lo mismo con los vientos y el aire que surge de sus agujeros, o una membrana golpeada, o una cuerda pulsada, o algo que surge de una serie de algoritmos. Música.

Música es eso que nos entra en la cabeza y nos transforma por dentro. Cuando estás triste te arropa como una cálida sábana o un tierno abrazo, o por el contrario te apuñala por la espalda cuando no te lo esperas. La música es esa fiesta que se celebra en tu interior cuando estas jovial, o este ruido estridente que te perturba cuando no estás de humor. La música puede tratarte de muchas maneras, pero siempre consigue hacerse un hueco dentro de tu corazón.

Hace poco volví a enamorarme de la música, del conjunto de maderas y metales que por separado no tienen mucho sentido pero que en conjunto crean una preciosa sinfonía. Hace poco volví a enamorarme, y con ello llegó la vuelta a la cuerda frotada, a volver a sentir la música que salía de aquella caja de madera que hacía años que no me producía sonido y sensación. Volví a enamorarme de la música, volví a enamorarme de las partituras, volví a enamorarme de desafinar y corregir. Volví a aprender, volví a fallar, me volví a frustrar, pero sobre todo me volví a enamorar.

Me volví a enamorar y también de la música de la de antes, de las grandes sinfonías y sonatas, y descubrí el amor por los musicales de antaño, la ópera de idioma italiano o alemán, de aquella música barroca, romántica y clásica que antaño me emocionaba pero dejó de hacerme llorar. Cada día descubro nuevas sinfonías, nuevos conciertos, el Requiem de Mozart ya no es el único que me acompaña en estudios y juegos, ahora me entretienen danzas, cuentos de reyes de montañas, marchas y toda una sucesión de planetas.

La música es mi amor oculto, la auténtica amante, me he reconciliado con la música, y todo me suena mejor, mi guitarra me suena decente, mi voz me alegra hasta a mi, y mi viola ya no está ahogada.

Me volví a enamorar de mi música, no solo la que yo compongo, si no la que cantaba cada día, y ya no solo por recuperar el amor por la música, si no por la voz que me acompaña cada día, haciendo que ahora esas canciones ya no tengan solo sentimiento, si no sentido.

Me volví a enamorar de la música y de todo lo que ha venido con ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario