Se encienden los focos, silencio absoluto y empezamos a desfilar como un ejército entrando en el campo de batalla. Al primer paso de entrada al escenario empiezan a sonar aplausos mas allá del horizonte del escenario. No se ve nada, pero se sabe que está lleno. Cada uno en su asiento y ahí estoy yo, segundo atril de mi sección, segundo asiento del mismo.
Los aplausos siguen sonando, pero yo no los oigo, la partitura en frente mía se ve borrosa, mi pulso sube al máximos, y durante unos segundos desaparezco del escenario. Me hundo en un terrible vacío que pensé que nunca volvería a sentir, hasta que de repente los aplausos ceden. El director dedica unas palabras a público y se enfrenta a nosotros. Vuelvo al escenario.
Da la señal y todo empieza, primer acorde, primera obra, varios fallos de arco, un par de notas sin dar, mis nervios por las nubes, el miedo se aferra a mi pecho y no quiere marchar, los aplausos del público no ayudan.
Segunda obra, primer movimiento, primer acorde, primer pasaje, sin problemas, compases en silencio, me tranquilizo un poco y es hora del primer pasaje crítico, sale, sin fallo excepto por una nota, y termina, mis ojos se aclaran, la partitura se ve mejor, mi pulsación se relaja.
Segundo movimiento, un homenaje, sin errores, todo va bien, puedo cerrar los ojos y empezar a dejarme llevar por la música, vuelvo a oír a mis compañeros, vuelvo a llenarme de valor, pero mis ojos se emocionan, ya no solo por la obra, si no por lo que empieza a surgir de mi.
Tercer movimiento, todo correcto hasta que cae una hoja del atril tuve que recogerla y recuperarme, nunca había pasado en ningún ensayo, de todas formas todo continuó como si nada hubiera pasado.
Fin de la obra, fin de la primera parte, aplausos, embriagadores aplausos se oyen, ninguno va para mi, y mejor, van para ese organismo que se ha creado, que emociona al público. Bajo del escenario a ver a quienes han venido a verlo, están quienes no creían que me volverían a ver tocar, que me miraban con orgullo, y quienes me veían por primera vez. Pensé en lo aliviado que me sentía al volver a los escenarios, pero mas aun porque no era el protagonista, si no una parte del todo.
Empieza la segunda parte y pasan dos obras para disfrutar desde fuera. Y llega el punto máximo del espectáculo
Tercera obra, una canción que todos conocemos, y que emociona a mi fan interior al escucharla desde dentro de aquello que lo crea.
En este punto me sentía como pez en el agua, estaba en mi lugar natural, estaba volviendo a crear aquello que me mantiene con vida, De vez en cuando alguna lágrima quería salir de mis ojos, de vez en cuando, sentía que nada podía conmigo.
Cuarta obra, primer movimiento, otro punto crítico, aun siendo ya el final de la actuación amanecimos, y nos preparamos para lo que estaba por venir.
Segundo movimiento, solemne, emocionante, que llenó la sala, triste, elegante, macabro, pero a la vez precioso, sonó como nunca había sonado antes. La emoción a flor de piel, era feliz aun con una música tan triste.
Cuarto movimiento a falta del tercero, Rápido, intenso, como una huida perfectamente ejecutada, con un aplauso y una recepción que nunca esperaría por parte del público. No quería que eso acabara.
El bis como fiesta de despedida y fin. Aquel ejército nos levantamos y saludamos por partes, Cuando mi sección se levantó me sentí querido por el público que nos quería a aquellos 5 valientes que siempre estábamos en segundo plano, No sonábamos tanto como nuestros hermanos mayores, pero tampoco tan alegres como nuestros hermanos pequeños. Y para terminar foto de familia, y qué familia.
Bajo del escenario para recoger, me reciben mis amigos como a un torero que sale por la puerta grande, aunque en este caso por un acto mas noble. Junto a ellos quien ha conseguido que me enamore de la música y con quien compongo una sinfonía en proceso me recibe feliz, orgullosa de mi, con un fuerte abrazo que nunca acaba. Salgo en busca de mis familiares, la sonrisa orgullosa de mi padre, y la cara feliz de mi madre me hace sentirme de nuevo en sintonía con ellos, aunque fuera un rato. Nunca había sabido sentirme tan querido por ellos hasta ese momento. Y mi abuelo y su ayudante me felicitaron, como cuando felicita al mejor cantante de ópera y zarzuela, aun siendo yo solo un simple secundario de la función.
Esta es mi vuelta al ruedo, mi vuelta a las filas, y la historia de como unas pocas personas que vinieron a escuchar lo que se había formado terminaron de culminar la felicidad que estaba recuperando.
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domingo, 27 de noviembre de 2016
lunes, 21 de noviembre de 2016
Música
Una cuerda frotada, la vibración se mueve por todo el instrumento extrayendo del mismo un sonido que se mete en los oidos. Primero una de aquellas cosas que llamamos notas, seguida de otra, y otra, a distintas velocidades, distintos colores, distintas alturas. Y lo mismo con los vientos y el aire que surge de sus agujeros, o una membrana golpeada, o una cuerda pulsada, o algo que surge de una serie de algoritmos. Música.
Música es eso que nos entra en la cabeza y nos transforma por dentro. Cuando estás triste te arropa como una cálida sábana o un tierno abrazo, o por el contrario te apuñala por la espalda cuando no te lo esperas. La música es esa fiesta que se celebra en tu interior cuando estas jovial, o este ruido estridente que te perturba cuando no estás de humor. La música puede tratarte de muchas maneras, pero siempre consigue hacerse un hueco dentro de tu corazón.
Hace poco volví a enamorarme de la música, del conjunto de maderas y metales que por separado no tienen mucho sentido pero que en conjunto crean una preciosa sinfonía. Hace poco volví a enamorarme, y con ello llegó la vuelta a la cuerda frotada, a volver a sentir la música que salía de aquella caja de madera que hacía años que no me producía sonido y sensación. Volví a enamorarme de la música, volví a enamorarme de las partituras, volví a enamorarme de desafinar y corregir. Volví a aprender, volví a fallar, me volví a frustrar, pero sobre todo me volví a enamorar.
Me volví a enamorar y también de la música de la de antes, de las grandes sinfonías y sonatas, y descubrí el amor por los musicales de antaño, la ópera de idioma italiano o alemán, de aquella música barroca, romántica y clásica que antaño me emocionaba pero dejó de hacerme llorar. Cada día descubro nuevas sinfonías, nuevos conciertos, el Requiem de Mozart ya no es el único que me acompaña en estudios y juegos, ahora me entretienen danzas, cuentos de reyes de montañas, marchas y toda una sucesión de planetas.
La música es mi amor oculto, la auténtica amante, me he reconciliado con la música, y todo me suena mejor, mi guitarra me suena decente, mi voz me alegra hasta a mi, y mi viola ya no está ahogada.
Me volví a enamorar de mi música, no solo la que yo compongo, si no la que cantaba cada día, y ya no solo por recuperar el amor por la música, si no por la voz que me acompaña cada día, haciendo que ahora esas canciones ya no tengan solo sentimiento, si no sentido.
Me volví a enamorar de la música y de todo lo que ha venido con ella.
martes, 15 de noviembre de 2016
Café
Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, tíralo a la basura. Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, tíralo a la basura. Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, tíralo a la basura.
Monótono, cálido, familiar, frío, sabroso, soso, azucarado, amargo. Café, siempre lo mismo, siempre diferente, distinto aroma pero el mismo a la vez. El mismo café te sabe diferente dependiendo del día y te huele diferente dependiendo de la ocasión, aunque si lo coges de máquina es siempre la misma secuencia: Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, tíralo a la basura. Pero a veces no
A veces el café es más allá de la máquina, sobrepasa el vaso de papel y el palillo de plástico. A veces el café es una taza grande o pequeña, que calienta tus manos al cogerla envolviéndola con las mismas. El café de taza son horas de remover con la cuchara, de beber entre palabras y disfrutar del calor que genera dentro de una conversación.
A veces el café es solo, pero cuando se acompaña, y no precisamente de leche si no de una compañía que no es fácil de encontrar, sienta mejor que nada. Son ilusiones que se crean al son de los pensamientos, lágrimas que brotan de los ojos que perciben dolor, o de los que por el contrario perciben la alegría de saber que al otro lado de los mismos hay alguien haciéndole reír.
El café de taza son declaraciones, preocupaciones, besos, abrazos, caricias, reuniones. Tras un buen café se esconde el secreto de la felicidad, algo que cambia el chip del día, hace soportable lo insoportable, agradable lo soportable e inmejorable lo agradable.
Y no tiene por qué ser café, puede ser chocolate, agua o un té, o cualquier cosa que permita esta situación.
El café de taza no es comparable al de máquina, aunque en ocasiones un café de máquina hace el apaño y cambia su rápida rutina de: Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, tíralo a la basura. A un: Mete una moneda, pulsa el botón, coge el vaso, bebe, disfruta, pasea con él y a veces se olvida de tirarlo a la basura.
El café es mas que una bebida, el café es una tarde de vida, la charla que esperas,
El café es un beso, un abrazo, el café son esas palabras que tanto esperas.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Un domingo cualquiera
Hoy es un domingo cualquiera, lluvia dentro y también fuera. Hoy es un domingo cualquiera, frío en la gente y frío en el ambiente.Domingo de manta peli y sofá, pero la tele no enciende, el sofá no existe y la manta no calienta. Domingo de quedarse en casa, porque si sales fuera no te sientes cómodo, porque si te vas al cine no tiene sentido la peli o si vas al teatro no parece que te llene la obra.
Hoy es un domingo cualquiera, culo en la silla y ojos en la pantalla, perdiendo el tiempo mirando a la nada. Domingo de misa sin canción, domingo de twitter sin razón.
Hoy es un domingo cualquiera, de esos en los que los consejos no calan, las palabras no mojan y las sílabas no humedecen. Domingo de gestos perdidos, domingo de banderas a medio izar.
Hoy es un domingo cualquiera, de residencias que vuelven a la normalidad, de vidas que vuelven a cuando fue normal. Domingo de desaparecer, domingo de seguir, domingo de dudar si este es mi lugar.
Hoy es un domingo cualquiera, de felicidad interior y chocolate caliente. Domingo de recordar que eres feliz, domingo de de recordar que para ello, fuiste un poco infeliz
Hoy es un domingo cualquiera, de pensar sin razón, y de guitarras que descansan de mi canción. Domingo de pensar en lo que algún día fui, domingo de pensar en lo que me convertí, domingo de esferas de reloj, que no dan la hora, y con razón.
Hoy es un domingo cualquiera, de bajón tras el subidón, nada de que preocuparse, solo hay que aliviar tensión. Domingo de ser feliz, domingo de escribir, domingo de cantar una triste canción, aunque sin estar triste, solo que llega al corazón
Hoy es un domingo cualquiera, pero diferente a la vez, vida nueva, amor a estrenar, que no se siente para nada fugaz. Domingo de sonreír, domingo de esperar, domingo de preparar el camino.
Hoy es un domingo cualquiera, perfecto para tu historia continuar.
Hoy es un domingo cualquiera, culo en la silla y ojos en la pantalla, perdiendo el tiempo mirando a la nada. Domingo de misa sin canción, domingo de twitter sin razón.
Hoy es un domingo cualquiera, de esos en los que los consejos no calan, las palabras no mojan y las sílabas no humedecen. Domingo de gestos perdidos, domingo de banderas a medio izar.
Hoy es un domingo cualquiera, de residencias que vuelven a la normalidad, de vidas que vuelven a cuando fue normal. Domingo de desaparecer, domingo de seguir, domingo de dudar si este es mi lugar.
Hoy es un domingo cualquiera, de felicidad interior y chocolate caliente. Domingo de recordar que eres feliz, domingo de de recordar que para ello, fuiste un poco infeliz
Hoy es un domingo cualquiera, de pensar sin razón, y de guitarras que descansan de mi canción. Domingo de pensar en lo que algún día fui, domingo de pensar en lo que me convertí, domingo de esferas de reloj, que no dan la hora, y con razón.
Hoy es un domingo cualquiera, de bajón tras el subidón, nada de que preocuparse, solo hay que aliviar tensión. Domingo de ser feliz, domingo de escribir, domingo de cantar una triste canción, aunque sin estar triste, solo que llega al corazón
Hoy es un domingo cualquiera, pero diferente a la vez, vida nueva, amor a estrenar, que no se siente para nada fugaz. Domingo de sonreír, domingo de esperar, domingo de preparar el camino.
Hoy es un domingo cualquiera, perfecto para tu historia continuar.
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